De Osos Con Fonos

enero 13, 2008

Las horas de sedentarismo, escuchando discos, nos regalaron voluminosas anatomías. Por eso, comenzamos a dudar de nuestra condición humana - al punto de que empezamos a referirnos el uno al otro como "hermano oso". Hasta que un buen día, nos dimos cuenta que eso éramos. Pero no cualquier clase de oso, sino que Osos Con Fonos.

Los Osos Con Fonos son una subespecie rarísima dentro del reino animal. Se caracterizan por su caminar lento, una sorprendente falta de energía para todo aquello que no les interese, y dejar un halo de humo a su paso. Siempre están con audífonos puestos, o bien a mano. Tienen múltiples adicciones, pero la música está por sobre todas.

Andy Panda

No hay que dejarse engañar por el nombre. Sin duda, este espécimen corresponde a un Oso Con Fonos auténtico. Si le dieran un bambú, se lo fumaría, asi que prefiere el tabaco y la cannabis.

El comportamiento de Andy Panda está condicionado por la música. Por ejemplo: mientras más conocimiento sobre el tema posea una hembra, más le interesa llevar a cabo su ritual de cortejo. O cuando entra a una casa desconocida, lo primero que hace es revisar la colección de discos. En caso de que no haya ninguna, prefiere irse a otro lado.

Para este ejemplar de Oso Con Fonos, la mejor conversación es la que termina en historias sobre bandas o canciones. Según él, prestarle sus audífonos a alguien para que escuche su música es una muestra de cariño. Algo así como hacerle un nanai a los sentidos de quien lo acompañe.


Seba

Corre el rumor, no comprobado, de que Seba en algún minuto fue catalogado como un ser humano. Pese a todos los intentos de su familia y su ambiente por mantenerlo así, el instinto pudo más, y eventualmente su gen Jamiroquai lo terminó haciendo lo que es: un Oso Con Fonos.

Su conducta a la fecha es mas bien errática: si bien no le es difícil adaptarse a un sitio nuevo, suele ocurrir algo que lo hace volver a su cueva de origen. Sin importar sus ocupaciones, siempre busca (o inventa) tiempo para sus ocios. Son múltiples y diversos, lo que lo hace algo así como lo que los humanos llaman "ñoño".

Lamentablemente, nadie sabe cuánto tiempo le queda. Su salud (si se le puede llamar así) es prácticamente un chiste. Bien puede decirse que es una especie en peligro de extinción - cosa que no le preocupa demasiado, mientras sus oídos le sigan sirviendo.