Yo siempre decía que Livin' On A Prayer, de Bon Jovi, sólo era digna de ser coreada a viva voz después de varios litros de alcohol y uno que otro estímulo extra. Eso, hasta que el verano pasado me encontré a mí mismo cantándola a grito pelado, absolutamente sobrio, en un arranque de euforia y felicidad. Después de eso, me di cuenta de que, a pesar de que me carga Bon Jovi, en el fondo no puedo evitar que me guste Livin' On A Prayer (y mucho).La canción tiene dos características que me parecen excelentes. Una es su letra llena de orgullo proletario, que cuenta la sacrificada historia de Tommy y Gina (una ficticia pareja de clase trabajadora) y todos los obstáculos que la vida les impone, pero que sortean con el ímpetu de saberse unidos y enamorados.
La otra, cómo no, es la marca de fábrica del tema. O sea, aquel talk box que usa Richie Sambora en su guitarra y que le da ese