Alguien me dijo hace un par de años que Jorge Drexler tenía un hermano llamado Daniel, quien también había cambiado la medicina por la guitarra. Como tengo pésima memoria, el dato se quedó en el patio trasero de mi cerebro y ahí se durmió plácidamente, hasta que hoy despertó con el ímpetu suficiente como para hacerme bajar Vacío (2006), el último trabajo del "Drexler chico".En honor a la verdad, aún no escucho el disco entero. Lo que pasa es que un obstáculo me lo impide. Mientras leía el tracklist del álbum, noté que la canción Linda contaba con las participaciones de su hermano Jorge y Kevin Johansen (quien debe ser su compadre, porque colabora en otros tres temas). Fue tanta mi curiosidad por escucharla que tuve que ponerle play antes que a las demás y hasta ahí llegó la revisión de Vacío. Todavía no puedo sacar a Linda de mi reproductor.
"Perfecta" es la palabra que mejor describe esta unión familiar y amistosa. En ella todo es sutileza y poesía, puro toque drexleriano. Linda es una ráfaga de viento fresco en la cara, un trozo de primavera en cualquier momento y el brío para descubrir lo que hay dentro de un corazón. Claro, porque si la escuchas y recuerdas a una chica, de seguro estás enamorado. Es como un test.