Desde que la Vale me lo recomendó, hace unos días, Javier Barría entró a mi vida por la puerta grande, como Pedro por su casa. Desde la primera vez que escuché su disco Ciudadano B, supe que las diez canciones que lo integran iban a ser parte de mi banda sonora personal y así ha sido durante esta semana.Es que este santiaguino de 28 años es la mejor compañía para las tardes nubladas y sacarlo de mi MP4 sería como pegarme un tiro en el pie: no me va a matar, pero me dolería demasiado. Aunque, sin ir más lejos, algunas de sus composiciones son tan emotivas y cargadas de emoción que podrían hacer sufrir a cualquiera que tenga su sensibilidad a flor de piel.
Por eso, no me sorprendí al saber que el mismísimo Jorge Drexler quedó maravillado al escucharlo. Es que Javier Barría no es para menos, por exagerado que pueda sonar, el tipo tiene la capacidad de calar profundo en el alma de quien lo escuche con la atención que merece y Ciudadano B es de esos ábumes que pide a gritos ser disco de cabecera por un tiempo.
A modo de muestra, esto es una invitación a tener la piel de gallina durante 3 minutos con 17 segundos y se llama La Carta: