Javier Barría, a quien tuve el enorme agrado de conocer, me dijo que Mi Corazón, Su Casa no le traía buenos recuerdos. El comentario vino después de confesarle que, al escucharla, me había conmovido hasta las lágrimas. Eso fue el miércoles pasado, luego de su tocata en El Perseguidor. Al par de días, viajé con él para ver a Lomofilia en El Huevo. Caminando por Valparaíso, volvimos a conversar sobre la canción y pude comprender por qué me caló tan hondo.Mi Corazón, Su Casa es la obra de un artesano sensible y talentoso, que usa su propia vida como materia prima. Barría la confeccionó (al igual que el resto de su repertorio) con sus experiencias y su capacidad para relatarlas de una manera tan cristalina que asombra. Cada una de las notas y acordes que ejecuta este cantautor son la prueba de que la música - cuando está hecha con el alma - brilla de otra forma y posee una belleza sobrecogedora. Aunque duela después.